El autoempleo inmigrante se ha consolidado en la última década como un eje estructural del mercado laboral español, tanto por su contribución cuantitativa (12% de la población ocupada y 13,5% de la afiliación total a la Seguridad Social en 2024) como por su función en la cobertura de sectores estratégicos (comercio, hostelería, construcción, cuidados y transporte).

En 2024 se contabilizaron cerca de 400.000 trabajadores extranjeros autónomos, equivalentes al 10% del total nacional de autónomos y al 15% de la afiliación inmigrante a la Seguridad Social. Este peso relativo (en torno al 16% de la afiliación extranjera) refleja una tendencia estable que sitúa al autoempleo como una de las principales vías de inserción laboral de la población inmigrante, incluso en un contexto de ralentización económica y precariedad laboral.