El crecimiento del empleo femenino en España, con un aumento de su participación del 44% en 2011 al 46% en 2024, refleja una REDUCCIÓN PROGRESIVA DE LA BRECHA DE GÉNERO en el mercado laboral. Sin embargo, para garantizar una equidad real, es fundamental que las políticas públicas no solo incrementen la presencia femenina, sino que también aseguren mejoras en la calidad del empleo, la protección social, la corresponsabilidad en los cuidados y el acceso igualitario al desarrollo profesional. La consolidación de estos avances requiere estrategias sostenibles que trasciendan la mera integración cuantitativa.
PERSISTENCIA DE LA DESIGUALDAD DE GÉNERO EN EL MERCADO LABORAL
El aumento de la participación femenina en el empleo en España responde a mejoras en la educación, la formación especializada y la inserción en sectores tradicionalmente masculinizados. Sin embargo, persisten brechas estructurales en la calidad del empleo, la segregación ocupacional y la disparidad salarial. La INFRARREPRESENTACIÓN DE MUJERES EN NIVELES DIRECTIVOS y la carga desproporcionada de cuidados siguen limitando su progresión profesional. Para lograr una equidad real, es necesario implementar estrategias que eliminen barreras y garanticen condiciones laborales justas, consolidando la igualdad como un principio tangible y sostenible.