La Confederación Intersectorial de Autónomos (CIAE) considera que la presión inmobiliaria y el incremento desorbitado de los precios de alquiler se han convertido en uno de los factores más perjudiciales para la supervivencia y competitividad del trabajo autónomo, especialmente en actividades con fuerte presencia territorial como el pequeño comercio, la hostelería y los servicios.
En un contexto donde CIAE ya está impulsando proyectos para mejorar la competitividad y la capacidad de adaptación del comercio y los servicios mediante la digitalización, la escalada de los costes inmobiliarios supone una barrera estructural que limita la capacidad de inversión, innovación y crecimiento del colectivo autónomo.
La presión inmobiliaria como amenaza estructural
El aumento del precio de los locales comerciales y de los alquileres en zonas urbanas y municipios con alta demanda provoca:
- Dificultad para mantener la actividad, especialmente en negocios con márgenes ajustados.
- Reducción de la rentabilidad, al destinar una parte creciente de los ingresos a cubrir costes fijos.
- Imposibilidad de acceder a ubicaciones estratégicas, esenciales para la visibilidad y captación de clientes.
- Cierres prematuros, que afectan al tejido económico y social de barrios y municipios.
Para CIAE, esta situación compromete la estabilidad del trabajo autónomo y limita la capacidad de emprendimiento en sectores clave.
Impacto directo sobre el pequeño comercio, la hostelería y los servicios
Los sectores que CIAE identifica como prioritarios en sus proyectos de digitalización —comercio, hostelería y servicios del municipio de Madrid — son precisamente los más afectados por la presión inmobiliaria:
- El comercio de proximidad pierde competitividad frente a grandes operadores con mayor capacidad financiera.
- La hostelería afronta incrementos de alquiler que superan la evolución de sus ingresos reales.
- Los servicios profesionales ven limitada su capacidad de establecerse en zonas con demanda suficiente.
La combinación de altos alquileres y transformación digital obligatoria genera una doble presión que dificulta la modernización y continuidad de miles de autónomos.
Consecuencias para la actividad económica y el empleo
La presión inmobiliaria no solo afecta a los autónomos, sino al conjunto de la economía local:
- Desaparición de negocios tradicionales, que son parte esencial del tejido social y económico.
- Pérdida de empleo, especialmente en actividades con alta intensidad de mano de obra.
- Homogeneización comercial, con menor diversidad de oferta y menor dinamismo económico.
- Debilitamiento de la economía de barrio, que depende del comercio y los servicios de proximidad.
CIAE advierte que esta tendencia reduce la capacidad de los municipios para mantener una actividad económica equilibrada y sostenible.
CIAE considera imprescindible:
- Impulsar políticas que moderen la presión inmobiliaria.
- Promover espacios de colaboración entre administraciones y entidades empresariales para garantizar la continuidad del comercio y los servicios locales.
- Integrar la problemática inmobiliaria en las estrategias de digitalización y modernización del trabajo autónomo.
Para CIAE, la presión inmobiliaria y el aumento de los precios de alquiler constituyen una amenaza directa para la continuidad del trabajo autónomo y para la actividad económica de los municipios. La entidad subraya que, sin medidas que alivien esta carga, la digitalización y la modernización del comercio y los servicios —líneas de trabajo que CIAE ya impulsa activamente— no podrán desplegar todo su potencial.